Quién Soy
Soy Miguel Ángel Sacristán Linaje.
No vengo del mundo académico ni de los títulos. Mi aprendizaje ha sido otro: el de la experiencia directa, la observación profunda y la necesidad de encontrar sentido en momentos de dificultad.
Durante años he tenido que reconstruirme desde dentro, buscando una forma de entenderme, organizarme y avanzar. Ese proceso personal me llevó a descubrir algo esencial: cuando una persona encuentra un propósito real, puede empezar a ordenar su vida de una manera nueva.
A partir de esa idea empecé a trabajar, de forma independiente y autodidacta, en dar forma a lo que intuía. No doy acompañamiento, no imparto conferencias y no vendo servicios. Mi función aquí es compartir una estructura, una manera de mirar y de organizar la experiencia que a mí me ha servido y que quizá pueda inspirar a otros.
El contenido de esta web es el resultado de ese trabajo:
una mezcla entre mi intuición estructural, mi capacidad para observar procesos internos y sociales, y el apoyo de herramientas de inteligencia artificial que me ayudan a expresar con más claridad lo que quiero transmitir. Las ideas, la base y la dirección nacen de mí; la IA me ayuda a encontrar mejores palabras y a ordenar lo que ya existe en mi pensamiento.
Proyecto Raíz no es un producto terminado.
Es un sistema en evolución, un espacio donde sigo desarrollando ideas, estructura y sentido.
Un lugar donde lo vivido se convierte en modelo, y donde la experiencia personal se transforma en una propuesta abierta, honesta y humana.

Mi forma de trabajar y perfil profesional
El trabajo que se presenta en esta web nace de un proceso personal profundo y de una manera particular de comprender la experiencia humana. No se trata de acompañamiento profesional, ni de terapia, ni de formación. Tampoco es un servicio comercial.
Es un espacio de ideas en desarrollo, construido desde la observación, la reflexión y la necesidad de encontrar sentido.
La forma de trabajar se basa en tres pilares:
1. Intuición estructural
Existe una capacidad natural para ver patrones, ordenar lo complejo y encontrar relaciones entre experiencias internas y dinámicas sociales. Esta intuición es el punto de partida de cada concepto y cada estructura que aparece en Proyecto Raíz.
2. Construcción autodidacta
No hay estudios formales detrás de este trabajo. Todo lo que aquí se presenta surge de un aprendizaje independiente, basado en la experiencia vivida, la reflexión constante y la búsqueda de claridad. Es un proceso de ensayo, error, revisión y mejora continua.
3. Colaboración con inteligencia artificial
La IA se utiliza como herramienta de apoyo para dar forma, claridad y precisión a las ideas. Las bases, los conceptos y la dirección nacen de la intuición y del análisis personal; la IA ayuda a encontrar mejores palabras, a ordenar el contenido y a convertir la estructura interna en un texto comprensible.
El resultado es un trabajo conjunto: una mente que genera la idea y una herramienta que ayuda a expresarla.
Habilidades
Las habilidades que sostienen este proyecto no provienen de la educación reglada, sino de la experiencia y de una forma particular de pensar:
- Capacidad para observar procesos internos y traducirlos en conceptos claros.
- Sensibilidad para comprender dinámicas humanas sin necesidad de tecnicismos.
- Habilidad para estructurar ideas complejas y convertirlas en modelos accesibles.
- Claridad narrativa, incluso en temas difíciles o abstractos.
- Pensamiento sistémico, capaz de conectar lo personal con lo social.
- Constancia en la revisión y mejora de cada texto y cada estructura.
- Capacidad para transformar experiencia en conocimiento útil.
Estas habilidades permiten que Proyecto Raíz sea un espacio ordenado, comprensible y en evolución constante.
Perfil profesional
El perfil que sostiene este proyecto puede describirse como:
Creador independiente de modelos y estructuras de crecimiento personal basados en propósito, claridad y experiencia vivida.
No se trata de un rol académico ni clínico.
Es un perfil autodidacta, centrado en:
- desarrollar ideas,
- dar forma a conceptos,
- crear estructuras útiles,
- y compartirlas de manera accesible.
El trabajo no busca dirigir, acompañar ni intervenir en la vida de nadie.
Su función es ofrecer una mirada, una forma de ordenar la experiencia y un modelo que puede servir como inspiración o punto de partida para quien lo necesite.
Proyecto Raíz es, ante todo, un espacio de construcción:
un lugar donde las ideas se desarrollan, se revisan y se transforman en algo que pueda tener sentido para otros.
Formación en oficios
Mi trayectoria ha pasado por muchos oficios, aprendizajes y experiencias diferentes. No siempre durante largos periodos, pero sí con una constante: la curiosidad por aprender.
He trabajado en hostelería, construcción, pintura, mantenimiento, industria, jardinería, vigilancia, música, animación y actividades de naturaleza. También he adquirido conocimientos básicos de carpintería, electricidad, fontanería, albañilería, prevención de riesgos, orientación, escalada y supervivencia.
Para mí hay principios que sirven en casi cualquier trabajo: orden, limpieza, seguridad, cuidado de las herramientas y saber preguntar cuando no conocemos algo. Preguntar no nos hace menos capaces; nos permite aprender mejor y evitar errores innecesarios.
Gran parte de mi formación ha sido autodidacta. He aprendido creando páginas web, experimentando con HTML, Java e inteligencia artificial, desarrollando aplicaciones y utilizando tutoriales gratuitos como herramienta de aprendizaje.
La creatividad ha sido otro eje importante. He escrito y publicado un libro, publicado artículos, realizado alrededor de cuarenta obras pictóricas y trabajado durante años con la música.
Toco la guitarra, canto y he explorado instrumentos como piano, violín, ukelele y percusión. Durante los años 2000 también creé música mediante samples y MIDI, nota por nota, un proceso que me enseñó oído, paciencia, concentración y tolerancia a la frustración.
No considero necesario dominar todo aquello que uno prueba. A veces experimentar sirve simplemente para descubrir qué nos gusta, qué se nos da bien o qué camino preferimos seguir.
También considero aprendizaje aquello que sucede fuera del trabajo: gestionar una casa, cocinar, administrar gastos, cuidar de un animal, observar su comunicación no verbal y aprender a manejar mejor las tensiones cotidianas.
Después de experiencias tan distintas, he descubierto que una de mis principales capacidades es relacionar conocimientos, observar problemas desde perspectivas diferentes y generar ideas o posibles soluciones.
Esa manera de aprender y mirar está en la base de PROYECTO RAÍZ.
No pretendo saber de todo ni tener todas las respuestas. Mi propuesta parte de algo más sencillo:
observar, preguntar, probar, aprender, relacionar y compartir ideas.
Porque a veces una solución no aparece por saber más, sino por atreverse a mirar desde otro lugar.
Si quieres saber más detalladamente sobre mi experiencia a continuación te lo explico.
Detalles de mi experiencia
Formación en oficios.
A lo largo de mi vida he pasado por numerosos oficios, trabajos, aprendizajes y experiencias. En muchos de ellos mi permanencia no fue extensa, pero siempre hubo una característica común: mi pasión por aprender.
Nunca he entendido el aprendizaje únicamente como una acumulación de títulos o certificados. Muchas de las cosas que sé las he aprendido observando, preguntando, practicando, equivocándome, corrigiendo y volviendo a intentarlo.
Orden, limpieza y organización
Antes de hablar de cualquier oficio en concreto, hay algo que considero fundamental: el orden y la limpieza en el trabajo.
Independientemente de la tarea que se realice, mantener un espacio de trabajo ordenado y limpio acorta tiempos, crea bienestar y ayuda a evitar accidentes.
Tener las herramientas localizadas, reunidas y disponibles en todo momento, además de cuidar de su adecuada conservación, puede parecer algo sencillo, pero marca una gran diferencia. Evita perder minutos buscándolas, facilita el desarrollo del trabajo y también impide que una búsqueda innecesaria termine generando prisas, frustración o ansiedad.
Para mí, aprender un oficio no consiste solamente en saber utilizar unas herramientas o realizar correctamente una tarea. También implica aprender a organizarse, cuidar el espacio de trabajo, conservar el material y trabajar de una manera segura, práctica y consciente.
Preguntar también es aprender
Otro aspecto que considero fundamental es no tener miedo ni vergüenza a preguntar cuando desconocemos cómo se hace algo.
Preguntar no nos hace menos capaces. Al contrario: demuestra interés, responsabilidad y voluntad de aprender. La ignorancia sobre una tarea concreta no es un defecto; todos empezamos sin saber.
Preguntar por ignorancia no es ser menos, es crecer más.
También es importante respetar las pautas de la persona responsable del trabajo y no tomar decisiones por cuenta propia cuando estas quedan fuera de nuestras competencias o instrucciones. Ante una duda, es preferible consultar antes que improvisar de una manera que pueda afectar al resultado, al material o a la seguridad.
Aprender un oficio implica escuchar, observar, preguntar y asumir progresivamente mayores responsabilidades a medida que adquirimos experiencia y conocimiento.
Primeros trabajos y hostelería
Comencé a trabajar con catorce años en un horno de pan, siendo aquella una de mis primeras experiencias laborales.
Posteriormente trabajé en distintos ámbitos de la hostelería, llegando a ejercer como responsable de un chiringuito, además de trabajar como camarero de barra, camarero de comedor, pasavinos y pinche de cocina.
Cada uno de estos puestos me permitió conocer diferentes formas de organización, trato con el público, coordinación entre compañeros y adaptación a ritmos de trabajo muy distintos.
Construcción, pintura y mantenimiento
Una parte importante de mi trayectoria está relacionada con el mantenimiento de edificios, la pintura y las reformas.
He realizado tareas como pintor, trabajos de reforma de interiores, restauración de fachadas e impermeabilización de tejados.
También he trabajado en altura utilizando andamios convencionales, andamios colgantes y sistemas de trabajo con cuerda en fachadas.
He realizado trabajos de pintura por cuenta propia, elaborando presupuestos y ejecutando encargos para viviendas gestionadas por fincas.
También he colocado falsos techos sin experiencia previa, aprendiendo directamente durante el proceso, y poseo conocimientos básicos de electricidad y fontanería.
En el ámbito de la construcción cursé formación en albañilería en el Institut Gaudí de la Construcció, complementando así parte de los conocimientos que había adquirido previamente mediante la práctica.
Asimismo, dispongo de conocimientos de prevención de riesgos laborales, una materia que considero especialmente importante dentro de cualquier oficio.
Trabajos en altura y prevención
En todos los trabajos relacionados con alturas, fachadas, tejados, estructuras o montaje, la prevención ante posibles daños y la previsión de riesgos siempre han estado presentes.
Para mí, trabajar bien también significa anticiparse a aquello que puede salir mal.
Revisar los materiales, conocer los límites de las herramientas, estudiar el entorno y valorar previamente los riesgos puede evitar numerosos accidentes.
La rapidez nunca debería estar por encima de la seguridad.
Carpintería, hoteles, piscinas e industria
También he tenido la oportunidad de aprender y practicar junto a profesionales de la carpintería.
He trabajado en mantenimiento de hoteles y en mantenimiento de piscinas, ámbitos en los que es necesario combinar conocimientos muy diferentes y resolver constantemente pequeños problemas técnicos.
También trabajé en el sector industrial, concretamente en fábricas relacionadas con el cartón y en la industria de automoción.
Estas experiencias me permitieron conocer entornos de trabajo muy distintos de los oficios tradicionales, donde la organización, la producción, la seguridad y la coordinación adquieren una importancia especial.
Jardinería y huerto ecológico
He trabajado como jardinero y también tuve la oportunidad de participar en un huerto ecológico.
Aquella experiencia me permitió acercarme de una manera diferente al cultivo y comprender mejor los ritmos de la naturaleza, el cuidado de la tierra y la importancia de trabajar respetando el entorno.
En el huerto pude observar algo que considero esencial: que no todo puede acelerarse y que muchos procesos necesitan tiempo, observación, equilibrio y paciencia.
Vigilancia, conserjería y seguridad
También ejercí como conserje en una zona industrial, realizando además labores relacionadas con la seguridad y vigilancia nocturna.
Este tipo de trabajo requiere atención, observación, responsabilidad y capacidad para detectar situaciones poco habituales antes de que puedan convertirse en un problema.
Música, animación y espectáculos
Otra parte de mi trayectoria ha estado relacionada con el entretenimiento y la música.
He trabajado como DJ y como animador de salón de baile.
También he participado en diferentes conciertos y he realizado conciertos propios ante públicos de aproximadamente ochenta o noventa personas.
Estas experiencias me enseñaron otra forma de trabajo: la de conectar con un público, gestionar los nervios, improvisar cuando algo no sale según lo previsto y asumir la responsabilidad de estar delante de otras personas.
Edición musical, oído y paciencia
Durante los años 2000 también dediqué mucho tiempo a la edición y creación musical digital.
Trabajé con samples y con sistemas MIDI, introduciendo muchas veces las notas una a una. Algunas piezas eran propias y otras eran emulaciones realizadas a partir de la escucha de canciones originales.
Ese proceso me ayudó a desarrollar el oído musical, porque implicaba escuchar, comparar, detectar errores, corregir y volver a empezar tantas veces como fuera necesario.
Hoy muchas de estas tareas pueden realizarse en muy poco tiempo, pero entonces podían requerir días o incluso semanas de trabajo. El proceso consistía en una repetición constante: realización, escucha, comparación, detección de aciertos y errores, corrección y nueva escucha.
Aunque era probablemente la parte menos agradable de la creación musical, también me enseñó algo importante: soportar la tensión de los procesos largos, mantener la concentración y canalizar la frustración hasta llegar a un resultado.
También tuve la oportunidad de entrar en un estudio de grabación para registrar mis primeras canciones. Independientemente del valor artístico que pudieran tener aquellas primeras composiciones, aquella experiencia me permitió observar de cerca cómo trabajaba otra persona dentro de un estudio.
Y ahí aparece otra idea que ha acompañado gran parte de mi aprendizaje:
Todo puede convertirse en experiencia si sabemos observar y extraer conocimiento de aquello que tenemos delante.
No siempre es necesario ser quien ejecuta una tarea para aprender de ella. Observar cómo trabaja alguien, prestar atención a sus decisiones, entender por qué utiliza un método y no otro y hacerse preguntas sobre el proceso también forma parte del aprendizaje.
Actividades de naturaleza, supervivencia y aventura
Tengo conocimientos relacionados con la supervivencia, la espeleología, la escalada y la orientación básica en tierra.
He construido vivacs y también cabañas en lo alto de árboles.
Estas actividades me han permitido desarrollar capacidades relacionadas con la observación del entorno, la resolución práctica de problemas y el aprovechamiento responsable de los recursos disponibles.
Monitor infantil y construcción de actividades
También ejercí como monitor infantil en diferentes stands de ferias de Navidad.
En algunas de estas actividades participé y dirigí trabajos relacionados con la construcción de tirolinas, puentes y pasarelas realizadas con cuerdas y troncos.
En este tipo de montajes resulta especialmente importante conocer los materiales, comprobar la estabilidad de las estructuras y mantener siempre presente la seguridad de quienes van a utilizarlas.
Creatividad, escritura y pintura
La creatividad también forma parte de mi trayectoria.
He escrito y publicado un libro y la escritura sigue siendo una actividad que practico por vocación, como forma de expresión, canalización y desahogo.
Aunque no la considero una profesión oficial dentro de mi trayectoria laboral, continúa siendo una parte importante de mi vida.
También he publicado artículos en distintas revistas de varias poblaciones.
En el ámbito artístico he practicado pintura de manera autodidacta y he realizado alrededor de cuarenta obras pictóricas.
Además, he recibido formación de la pintora Carmen Alquézar, ampliando así conocimientos que inicialmente había desarrollado por mi cuenta.
Tecnología y aprendizaje autodidacta
Mi curiosidad también me llevó al ámbito tecnológico.
Aprendí a crear páginas web cuando la inteligencia artificial todavía no facilitaba este tipo de tareas.
Por pura curiosidad me introduje de manera autodidacta en diferentes lenguajes y códigos, entre ellos HTML y Java.
Nunca ha sido el terreno que más me apasiona, pero siempre me ha resultado interesante comprender cómo funcionan las cosas por dentro.
Gran parte de este aprendizaje lo realicé mediante tutoriales gratuitos, practicando y experimentando por mi cuenta.
Idiomas y creación de aplicaciones
Mi interés por los idiomas no ha sido constante, pero periódicamente vuelvo a ellos y continúo aprendiendo.
Esa curiosidad me llevó incluso a generar una aplicación propia destinada al aprendizaje del inglés.
Más adelante, utilizando herramientas de inteligencia artificial, desarrollé también un profesor de IA, concebido como una herramienta para aprender sobre inteligencia artificial, creación de aplicaciones, programación y generación de código tecnológico.
En este ámbito continúo siendo, sobre todo, una persona que aprende explorando.
Asociacionismo y audiovisuales
También fui vocal de una asociación de salud mental.
Dentro de la asociación realizaba tareas relacionadas con el área audiovisual, de la que además llegué a ser responsable.
Aquella experiencia me permitió combinar conocimientos técnicos, creatividad, organización y participación dentro de una estructura asociativa.
Capacidad para buscar soluciones
Otro aprendizaje que he desarrollado con el tiempo es la capacidad de observar un problema desde diferentes perspectivas.
En distintas situaciones he generado o transmitido ideas que aportaban soluciones que otras personas no habían visto inicialmente.
No siempre disponer de más conocimientos significa encontrar antes una solución. En muchas ocasiones resulta igualmente importante mirar el problema de otra manera, hacerse preguntas diferentes y atreverse a proponer alternativas.
PROYECTO RAÍZ
Cuando reúno todas estas experiencias —oficios, creatividad, construcción, música, tecnología, naturaleza, escritura, pintura, trabajo social, aprendizaje autodidacta y búsqueda de soluciones— comprendo que mi trayectoria no ha seguido un camino único.
Ha sido, más bien, una acumulación de experiencias aparentemente diferentes que han ido desarrollando una misma capacidad: observar, relacionar conocimientos, detectar posibilidades y generar ideas.
Puede que no sea especialista en cada uno de los campos por los que he pasado, pero sí considero que toda esta experiencia me proporciona una base suficiente para ejercer una función que siempre me ha resultado natural: pensar, conectar ideas y proponer posibilidades.
Desde ahí nace PROYECTO RAÍZ.
No como una afirmación de tener todas las respuestas, sino como una fuente de inspiración, reflexión y generación de ideas.
PROYECTO RAÍZ parte precisamente de esa manera de entender el conocimiento: observar lo que ya existe, aprender de distintas disciplinas, relacionar experiencias y buscar nuevas formas de afrontar problemas o necesidades.
Porque, después de tantos aprendizajes distintos, una de las cosas que tengo más claras es que una buena idea no siempre nace de saber más que los demás, sino de aprender a mirar desde otro lugar.
Una manera de aprender
Seguramente se escapan de mi memoria otros oficios, conocimientos y experiencias que también han formado parte de mi trayectoria.
No pretendo presentarme como especialista en todos estos campos.
Mi principal característica ha sido otra: la curiosidad, la capacidad de aprender haciendo y el deseo de comprender aquello que tengo delante.
He pasado por trabajos manuales, hostelería, construcción, mantenimiento, industria, jardinería, seguridad, música, tecnología, actividades de naturaleza, escritura, pintura y proyectos audiovisuales.
Y en todos ellos encuentro varios elementos comunes:
observar, preguntar, aprender, organizar, prevenir, experimentar y buscar soluciones.
Porque para mí saber hacer algo no significa únicamente ejecutar una tarea.
Significa también comprenderla, respetar sus riesgos, cuidar las herramientas, aprender de quien sabe más y mantener siempre la disposición a seguir aprendiendo.
Autonomía doméstica y responsabilidad cotidiana.
Actualmente vivo solo, y una parte importante de mi autonomía se la debo a la educación que recibí de mi madre, que me enseñó desde pequeño a responsabilizarme también de las tareas del hogar y de la administración básica de una casa.
Una de las ideas que aprendí desde el principio fue muy sencilla: primero se pagan las facturas, después se garantiza la alimentación y, a partir de ahí, se organiza todo lo demás.
Puede parecer una estructura elemental, pero para mí tiene una lógica muy clara. Mantener pagados el alojamiento y los suministros evita problemas mayores y permite conservar unas condiciones mínimas de seguridad y bienestar. Si en un momento determinado faltan recursos para la alimentación, existen redes de apoyo, vecinos solidarios u organizaciones que pueden prestar ayuda; pero perder una vivienda o quedarse sin determinados suministros puede generar una situación mucho más difícil de solucionar.
Por eso aprendí a establecer prioridades: tener un techo, disponer de agua y electricidad, poder mantener una temperatura adecuada en casa, alimentarse y después atender el resto de gastos.
También aprendí desde pequeño las tareas domésticas. Mis padres eran cocineros y pasar tiempo en la cocina mientras preparaban la comida, además de hacerme partícipe de algunas elaboraciones, hizo que cocinar formara parte de mi aprendizaje cotidiano.
Pero la enseñanza no terminaba cuando el plato estaba preparado. También había que recoger, limpiar, ordenar y fregar los platos.
Con el tiempo comprendí que saber desenvolverse en una casa también forma parte de la formación de una persona. Cocinar, limpiar, organizar, comprar, administrar el dinero disponible y mantener unas prioridades económicas son conocimientos sencillos, pero fundamentales para poder vivir de manera autónoma y responsable.
Al final, la casa también es un lugar de aprendizaje: no basta con saber hacer cosas; hay que saber mantenerlas, organizarlas y responsabilizarse de ellas.
Cuidado animal, observación y empatía.
El cuidado de mi mascota también me ha enseñado aspectos importantes que no siempre se aprenden en un entorno laboral.
Convivir con un animal implica responsabilidad, constancia, atención y cuidado diario, pero también desarrollar una forma distinta de observar y comunicarse.
Los animales no siempre necesitan palabras para expresar lo que sienten. Aprender a reconocer cambios en su comportamiento, sus gestos, sus silencios, sus necesidades o su estado de ánimo me ha ayudado a desarrollar una mayor empatía animal y sensibilidad hacia la comunicación no verbal.
También he aprendido el valor de la compasión y el cuidado, entendiendo que acompañar a otro ser vivo implica atender sus necesidades incluso cuando uno mismo está cansado, preocupado o atravesando un día complicado.
La convivencia diaria también me obliga a trabajar algo que todavía sigo aprendiendo: la gestión de los nervios, la paciencia y la capacidad de reaccionar con mayor calma ante pequeñas tensiones cotidianas.
No considero que domine estos aspectos completamente. Forman parte de un aprendizaje continuo.
Quizá esa sea precisamente una de las enseñanzas más importantes: aprender también consiste en reconocer aquello que todavía debemos mejorar.
Cuidar de un animal me ha enseñado a observar más, escuchar incluso cuando no hay palabras y comprender que muchas formas de comunicación suceden en el silencio.
Experiencia espiritual/simbólica
Filosofías, simbolismo y experiencias no formales
La meditación no forma parte actualmente de mis hábitos diarios, aunque respeto muchas de sus vertientes y las distintas formas de exploración interior que existen.
Por circunstancias personales, en una etapa de mi vida conocí personas que practicaban lo que entonces denominaban tratamiento por imposición de manos, algo que hoy se asocia con frecuencia al reiki. Experimenté estas prácticas y llegué a interesarme por la idea de la transmisión, la canalización y la conexión entre personas. Siempre he sentido que este tipo de experiencias, cuando tienen algún valor para quien las vive, requieren una conexión real, profunda y honesta entre las personas implicadas.
También atravesé etapas de intensa observación de mis propios pensamientos, emociones, imaginaciones y estados internos. Mi experiencia con los síntomas de la esquizofrenia influyó inevitablemente en esa exploración y me llevó a preguntarme hasta qué punto pensamiento, emoción, imaginación y percepción pueden influirse entre sí.
Durante un tiempo practiqué tarot de manera informal entre amigos y asistí a conferencias y cursos relacionados con distintas corrientes espirituales y filosóficas.
Me interesaron especialmente la exploración simbólica, lo álmico y lo alquímico, no solo como ideas abstractas, sino como formas de interpretar procesos de transformación personal.
También exploré filosofías vinculadas a los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.
La tierra como estabilidad, materia, cuerpo y raíz.
El agua como adaptación, emoción, movimiento y transformación.
El aire como pensamiento, comunicación, respiración y libertad.
El fuego como energía, voluntad, impulso y capacidad de transformar.
Nunca he sentido la necesidad de aceptar estas asociaciones como verdades absolutas. Me interesaban como lenguajes simbólicos capaces de ayudar a pensar, observar y relacionar aspectos de la experiencia humana y de la naturaleza.
Todo este periodo fue a veces estresante y otras veces relajante, revelador o satisfactorio. Me llevó a una conclusión personal: los milagros no existen tal como solemos imaginarlos; muchas veces aquello que parece extraordinario es el resultado de procesos, esfuerzo, tiempo, voluntad y trabajo que no vemos. Y, con frecuencia, ese trabajo se realiza también pensando en los demás.
Sin embargo, nunca me he visto ejerciendo una sola filosofía de manera rígida. Las doctrinas pueden aportar conocimiento, pero también pueden convertirse en límites cuando uno deja de mirar fuera de ellas.
Siempre he preferido ser, en ese sentido, un todo terreno: conocer una filosofía sin quedar encerrado en ella, aprender de una disciplina y después mirar otra, recoger aquello que considero útil y continuar explorando.
De haberme limitado únicamente a una corriente espiritual, probablemente no habría conocido muchos de los oficios, conocimientos y experiencias que posteriormente formaron parte de mi vida.
Naturaleza y realidad
Hay, sin embargo, una idea que para mí conecta cualquier filosofía, meditación o forma de vida con algo completamente material: vivimos en el planeta Tierra y dependemos de la naturaleza.
Podemos crear enormes riquezas materiales, tecnologías cada vez más avanzadas o conocimientos extraordinarios, pero ninguno de ellos sustituye unas condiciones básicas para la vida.
Necesitamos aire respirable, agua, temperaturas soportables, tierra fértil, alimentos sanos y ecosistemas capaces de sostenernos.
Por eso considero que, en términos prácticos y a medio y largo plazo, la naturaleza es el bien más sagrado que tenemos. Si destruimos la base que sostiene la vida, todo lo demás también puede acabar destruido.
No hace falta convertir esta idea en una doctrina espiritual. Basta con observar las consecuencias.
Podemos progresar tecnológicamente todo lo que queramos, pero si destruimos la base natural sobre la que vivimos, llegará un momento en que ese progreso tendrá cada vez menos valor para las generaciones presentes o futuras.
Después de explorar filosofías, símbolos y formas muy distintas de comprender la vida, sigo prefiriendo una posición abierta:
aprender sin quedar encerrado, explorar sin convertir una idea en dogma y observar siempre la relación entre el ser humano, su mundo interior y la naturaleza de la que forma parte.